La historia de un inmigrante
Nunca olvidaré que en el recorrido venía mirando cada calle, cada lugar por donde solía pasar, como para grabarlos en mi memoria y nunca olvidar la ciudad que me vio nacer y a la que quiero volver.
Varenka Oviedo
Autor Varenka Oviedo Jul 22, 2019 Sociedad

Algunos sueñan con viajar, ir a un sitio lejano y conocer nuevas caras, culturas, lenguajes y costumbres diferentes a las nuestras… Sí, tener nuevas experiencias es maravilloso, siempre que este viaje se dé en las condiciones imaginadas. En el caso de un inmigrante nunca es tan bonito como se escucha, para un inmigrante implica despojarse de todo lo propio, de su cama, su casa, sus familiares. Sí, familiares, para un inmigrante las últimas horas en su terruño son las más nostalgias, en esos momentos solo surgen preguntas como “¿Volveré a mi hogar?”, “¿Veré de nuevo a mis abuelos, mis hermanos, mi papá o mamá?”, “¿Volveré a abrazarlos?”, “¿Estoy haciendo lo correcto?”. Preguntas que nadie te da una respuesta, aunque quisieras que alguien te las responda, nadie las responderá.

En mi caso emigrar fue una decisión forzada, esas decisiones que por más duras que sean, son la única opción para seguir adelante y brindarle un mejor futuro a tu familia. Meses pensando en tomar la decisión de emigrar hasta que tomas la difícil decisión. En el transcurso, todos te desean suerte y esperan que te vaya muy bien, pero la realidad es que ves en sus ojos que no quieren que te vayas, que te quedes con ellos, y lo más difícil de todo es verlos a los ojos y decirles, “no te preocupes”, “que nos veremos muy pronto”, “más temprano que tarde estaremos juntos de nuevo”, sabiendo que por más que quieras pensar que eso es verdad, no sabes si es cierto.

La parte más difícil es despedirse, dar ese último abrazo y ver los ojos llenos de lágrimas de tus seres más queridos, que sin irte ya te extrañan. En ese momento no importa que tantos problemas hayan tenido o que diferencias tengan, allí están, las personas que te han visto crecer, y solo quieres abrazarlos y que ese abrazo te acompañe a donde sea que vayas, un abrazo fuerte de tu papá, mamá, hermano, que te haga recordar los bonitos momentos que han pasado juntos, los consejos, los ratos de risa… Momentos que quieres llevarlos en el corazón por siempre, ya que no sabes si volverán.

Partí de mi casa a las 4:40 a.m., y la noche antes solo hice llorar, pensar en mi familia, en mi casa, mi ciudad y en mi futuro. Solo pude descansar 1 hora. Me levanté sin fuerzas, sin ganas de continuar, pero allí estaba mi alma gemela para ayudarme a seguir adelante. Llegó quien nos iba a llevar hasta el punto de partida, metimos las maletas, me monté en el carro, cerré la puerta y partimos. Nunca olvidaré que en el recorrido venía mirando cada calle, cada lugar por donde solía pasar, como para grabarlos en mi memoria y nunca olvidar la ciudad que me vio nacer y a la que quiero volver.

Ahora estoy aquí en este nuevo país, tratando de acostumbrar a los nuevos lugares, nuevas caras y culturas, la cual me ha recibido con los brazos abiertos. Pero siempre recordando a mis amigos, familia y ciudad, con la esperanza de volver pronto a mi hogar, a mi gente, a mi terruño…

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Dec 31, 1969
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