¿Por qué comemos palomitas de maíz en el cine?
Algunos factores que aceleraron el consumo de este producto fue la disminución de la producción de azúcar que redujo consigo la venta de caramelos.
Roberto Rodriguez
Autor Roberto Rodriguez Jun 21, 2019 Sociedad

No existe ningún cinema al que hayamos ido que no tenga consigo en el área de comidas y bebidas una máquina para hacer palomitas de maíz y es que el hecho de comer palomitas de maíz cuando vamos a ver películas se ha convertido sencillamente en un ritual que nunca puede faltar.

Esta historia comienza alrededor de los años 30, justo después de la gran depresión en los Estados Unidos y terminó de afianzarse en la población justamente después de la Segunda Guerra Mundial. Eran en estos tiempos cuando los cines eran un pasatiempo solo de las personas adineradas, y estas salas solían decorarse tal como una sala de opera o de teatro, lo cual para los propietarios era algo muy costoso y lo que ellos menos querían era que sus alfombras y demás objetos de lujo se ensuciaran con alimentos, y se enfocaban entonces en que las personas no ingresaran alimentos a ver las funciones. Sin embargo, en el año de 1927 cuando se introdujo el cine sonoro, ya no era necesario saber leer para poder ver una película muda, entonces justamente en el denominado crack del 29, ir al cine presentaba uno de los pocos pasatiempos que la población en los Estados Unidos podría acudir los pocos gastos que podían permitirse era una bolsa de palomitas de maíz.

Fue entonces Julia Braden en el estado de Missouri quien ubicó fuera de los cinemas los innovadores carros que generaban las palomitas de maíz, lo cual se convirtió rápidamente en todo un éxito en ventas. Entonces cuando los dueños de los teatros se dieron cuenta de los grandes beneficios de esta nueva idea de negocios, comenzaron ellos mismos a vender dentro de los cinemas las palomitas de maíz y otros snacks. Algunos factores que aceleraron el consumo de este producto fue la disminución de la producción de azúcar que redujo consigo la venta de caramelos.

Después de que finalizara la guerra, casi la mitad de todas las palomitas que se consumían en los Estados Unidos se comían viendo películas, constituyendo para los empresarios del mundo de la cinematografía alrededor de 85% de sus ganancias. A partir de este momento el cine quedó ligado para siempre con estas ricas creaciones blancas con aroma a mantequilla.

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Dec 31, 1969
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