Aprendiendo a delegar
Lo normal es que el problema sea que nos cuesta confiar en los que nos rodean.

Son muchas las personas que no se sienten muy bien con eso de transferir sus funciones, ya sea en el trabajo o en el ámbito familiar; aunque sea por un rato. Es que todo nos creemos insustituibles, pero en realidad todo se reduce a una cuestión de confianza.

¿Por qué en vez de llamarlo “confiar” lo llamamos “delegar”? Yo creo que es porque “confiar” es un verbo con mucho peso, con mucha importancia, por eso es una carga muy difícil de gestionar. Nos es más fácil decir “no puedo delegar” que decir “no confío”.  Cuando no somos capaces de delegar, deberíamos preguntarnos: ¿me cuesta confiar en ellos o es que ellos no son de confianza? Evidentemente, si la respuesta es la segunda opción, debemos darnos cuenta de que sin personas de confianza nuestro “equipo” nunca va a tener éxito.

Lo normal es que el problema sea que nos cuesta confiar en los que nos rodean. Esto no quiere decir que seamos malas personas, todos tenemos miedos, y tenemos que analizar cuál es el nuestro. Lo más probable es que digamos que somos personas realmente comprometidas con nuestras tareas, y si bien es en parte cierto, hay algo detrás que se esconde y está más ligado a nosotros mismos. En mi caso, lo que más me cuesta (mi “miedo”) es asumir que las cosas se hagan de un modo distinto al mío, sin mi prolijidad y detalles, por ejemplo.

Delegar una responsabilidad o tarea a otra persona es asumir que hay otras formas diferentes de hacer las cosas, diferente al modo en que la realizamos nosotros. Incluso tal vez esa persona la haga mejor (o peor, porque necesita practicar).

En resumidas cuentas, delegar es como enseñar a nuestro hijo a andar en bicicleta: tenemos que ponerle el casco, las rodilleras (por si acaso), pero en algún momento vamos a tener que soltarlo para que empiece a pedalear solo… y cuando se caiga, tenemos que estar cerca para ayudarlo a levantarse. Pero no tenemos que prohibirle volver a subir a la bici.

La única forma de aprender a delegar es analizando de dónde  procede nuestra desconfianza, dónde se encuentra nuestro miedo, y combatirlo haciéndole frente.

Delegar es simplemente confiar… y cuando confiamos en nuestro entorno, nuestro entorno crece.

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Dec 31, 1969
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