La selva de cemento
Habitamos en esta tierra para vivir, pero ahora en nuestra estadía nos hemos convertido en sobrevivientes.
John Ahumada
Autor John Ahumada Jun 10, 2019 Sociedad

Recientemente mientras esperaba por un amigo en un parque de la ciudad, observé de cerca como algunos oficiales de la policía se acercaban a realizar requisas de rutina (al menos eso creo) sobre algunos grupos de personas con el fin de descartar el uso y venta de drogas por parte de estas personas. Aun cuando aparentemente la ley permite una medida determinada de droga, como de consumo personal, en ocasiones sabemos que nunca faltarán los abusivos que puedan llevar más de lo debido, y por ende estos oficiales buscaban cerciorarse que todo estuviese en su debido orden. Lo curioso de esto es que tan solo dos semanas más tarde, la corte en mi país ha declarado como inconstitucional el código de policías que multaba a los ciudadanos por esta práctica, declarando ahora que el consumo de droga y licor en la vía publica ya no será prohibido.

Cualquier persona a simple vista puede considerar que el hecho de la aprobación de una ley como esta traerá mucho mal a la sociedad y el desarrollo de la personalidad en los jóvenes está bajo amenaza. Irónicamente, el principal argumento para esta aprobación ha sido el hecho de que en su concepto se violaba el libre desarrollo de la personalidad de manera “desproporcionada”. Una pregunta que hoy da vueltas en la cabeza de muchos, sería “¿En qué mundo vivimos?”. Justamente habitamos en esta tierra para vivir, pero ahora en nuestra estadía nos hemos convertido en sobrevivientes, como algunos dirían, esta es “la selva de cemento”. Quizás ya no se debe vivir de principios, sino de prioridades,  sin importar a quién se defraude, sin importar el valor de lo que dejamos atrás, caminamos sin control, sin saber ya en qué debemos creer, si creer en la justicia de un ser supremo o en la justicia de los hombres, no teniendo a nada ni nadie en quien confiar, con una formación de carácter muy alejado de la libertad y cautivo de pasiones y deseos dañinos, quizás esto sea lo último que necesitamos, luchar por algo sin saber qué será. Si bien es cierto que todo cuanto tenemos en la vida es efímero y en ocasiones todo suele ser una falacia, vinimos a este mundo para vivir y hoy por hoy todos luchamos para sobrevivir, lo que indica una seria distorsión en el concepto de vida y, por qué no, quizás también sea un falso concepto de la defensa de nuestros derechos humanos lo que ha desencadenado la insaciable lucha entre los seres humanos por establecer su filosofía de vida como prioridad antes que la de los demás.

Para concluir solo me queda dejar en claro algo muy importante, y es el hecho de que al ser portavoz de una noticia como esta, no pretendo manifestar un punto en particular de mi forma de ver la vida, más bien aprovecho para mostrar de forma objetiva ambas caras, pues sé bien que el dolor, la desigualdad, la dulzura, amargura, la sonrisa, el llanto y todo cuanto pueda ser contrario a lo que tú o yo pensemos será una herramienta para seguir avanzando.

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