Las decepciones: ¡no permitas que te afecten!
Si seguimos hablando y pensando en ello, la bola cada vez se va haciendo más grande y más grande.

Las mayores decepciones no te las da la vida, sino las personas que te rodean, y en gran parte de los casos, personas muy importantes; pero así como la vida está llena de alegrías y buenas emociones, también abundan las desilusiones, pero debemos mirar la realidad y no permitir que nos hagan daño, nada ni nadie, porque somos nosotros quienes decidimos depositar esa confianza, y no solo nos sucede a algunos, nos sucede a todos, lo más importante es aprender a canalizarlo, porque forma parte del juego de la vida.

Que un amigo, que una pareja, que un familiar nos decepcione de diferentes formas, criticándonos a nuestras espaldas, olvidándonos de un día para otro, no tomándonos en cuenta, etc., en definitiva, que te fallen como no creías que pasaría nunca, debemos aprender a encajarlo.

La decepción es ese movimiento de sorpresa y tristeza que nos golpea cuando no obtenemos aquello que esperábamos y que confiábamos que sucedería. Lo que no queremos o no nos importa, no nos decepciona.

Todos tenemos sentimientos de tristeza, ira, desconsuelo ante las decepciones, pero no debemos sobredimensionarlos, porque darle vueltas y vueltas al asunto es lo malo. Debemos aprender a que no nos afecten.

Llevar una vida dura y llena de decepciones me ha enseñado a trabajar en ello, y aprender a superarlas y no permitir que se inunden en mi ser. He aprendido que quién me desilusiona es porque no me quiere y no me valora, y lo único que hago es apartarlo de mi vida y continuar, sin dejar de creer en los demás y la buena voluntad y amor que tengo para ofrecer. Dar sin esperar nada a cambio es uno de mis mayores lemas de vida.

Aquí podemos mirar algunos consejos para que la carga negativa de la decepción no te afecte tu día a día:

  • No sobredimensionar el tema: de acuerdo, te han decepcionado, pero ya está. Si seguimos hablando y pensando en ello, la bola cada vez se va haciendo más grande y más grande.
  • Ocupa tu mente con otra cosa: dejemos de pensar en lo mismo, dediquemos tiempo a nuestras aficiones, quehaceres, y dejemos ese monólogo interior tan dañino.
  • Comenta para desahogarte: pero luego cierra el tema cuanto antes, es bueno que nos desahoguemos, que le contemos a esa persona que nos comprende, pero solo para darle fin al tema.
  • Mira también las cosas buenas que te suceden: a veces de las decepciones te abren nuevas oportunidades, y si no nos cerramos, podemos visualizarlas rápidamente y de manera positiva.
  • No olvidemos que hay personas buenas: hay mil personas y mil cosas buenas esperando por nosotros, no enfoquemos nuestra energía en quienes no les importamos.
  • Recuerda que nosotros también nos equivocamos: nadie es perfecto así que lo mejor es aprender a perdonar y perdonarnos.

 

 

Todo cuando ocurre en nuestras vidas deja un aprendizaje, tanto las vivencias positivas como las negativas, así que comencemos a aprender de las decepciones, ya que son las experiencias que mayor aprendizaje nos dejan.

Recordemos que las decepciones no están destinadas a destruirnos; están destinadas a fortalecernos.

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Dec 31, 1969
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