¡Aprender siempre, todo y de todos!
¿Por qué seguir estudiando después de graduarnos, que así nos perdemos lo más importante?

Estudiamos durante años en universidades con profesionales, nos graduamos y respiramos con alivio... ¡Ya está, basta con los libros, manuales y todo eso! ¡Ah, la juventud! Quieres hacer tantas cosas, ¡pero los estudios no te dejan divertirte como es debido! Pero ahora...

Y es justo ahora cuando comienzan los verdaderos estudios, los estudios en la escuela de la vida. “¿Y de quién deberíamos aprender ahora?”, preguntamos los recién graduados, que creemos saber y entenderlo todo. La respuesta de las personas con experiencia es: “¡De todos y cada uno!”. Pero nosotros seguimos sonriendo escépticamente, sin creerles y perdiendo el tiempo.

En la infancia aprendimos a hablar, caminar y, por fin, leer. Fíjense, no de los profesionales, sino de nuestros padres. Y lo aprendimos bastante bien, ¿no?

A medida que crecíamos, sin saberlo, comenzamos a observar a las personas y estudiar su comportamiento. ¿Qué y cómo hacen nuestros amigos, personas que están constantemente a la vista? ¿Cuáles son sus resultados? Si repetimos sus acciones, ¿coincidirán los resultados? En general, biológicamente se nos da una forma básica de aprendizaje: imitar y copiar.

Ustedes me van a preguntar: "¿Por qué tenemos que seguir estudiando incluso después de graduarnos, que así nos perdemos lo más importante?". Nos perderemos la vida precisamente porque dejamos de aprender. No lo hemos inventado nosotros, así es cómo funciona. Nada se crea a partir de nada. Creamos algo únicamente a partir de lo que tenemos.

Con el paso del tiempo va formando en nosotros la creencia de que realmente se necesita aprender... No podemos saberlo todo. Solo lo pensábamos cuando acabamos de salir de nuestra alma mater. La ilusión se sustituyó por la realidad de la vida. Cada uno de nosotros hace algo aunque sea un poquito mejor que el otro; entiende más sobre una cosa. Conclusión: solo el entorno nos ayudará a aprender y conocer el mundo, utilizando racionalmente las habilidades adquiridas para resolver problemas prácticos con éxito.

Somos estudiantes para siempre. Bueno, por supuesto, alguien lo discutirá, demostrando sus conocimientos en diferentes áreas. Déjenle que discuta hoy. Mañana o al día siguiente, si es listo, ocupará la posición de su oponente. Y al mismo tiempo, somos maestros, ¡no importa la edad que tengamos!

¿Quién no quiere lograr la máxima eficiencia en la vida? ¿Qué se necesita para esto? ¡Desarrollarse! ¿Y cómo nos vamos a desarrollar si no aprendemos siempre, todo y de todos?

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